La iniciativa, que lleva como nombre Diana Sacayán y Lohana Berkins, en homenaje a dos activistas del colectivo víctimas de travesticidios, recibió 55 votos afirmativos, seis abstenciones y uno negativo del cordobés Ernesto Martínez.
Este jueves el Senado convirtió en ley el proyecto de promoción del acceso al empleo formal para personas travestis, transexuales y transgénero, que garantiza para integrantes de este colectivo un cupo no inferior al 1% de total del personal en organismos del Estado de los tres poderes. También incluye a ministerios públicos, entes públicos no estatales, organismos descentralizados o autárquicos y empresas y sociedades del Estado.
La iniciativa, que lleva como nombre Diana Sacayán y Lohana Berkins, en homenaje a dos activistas del colectivo víctimas de travesticidios, recibió 55 votos afirmativos, seis abstenciones y uno negativo del cordobés Ernesto Martínez (PRO).
Los seis senadores que se abstuvieron también pertenecen a Juntos por el Cambio: Roberto Basualdo (PyT-San Juan), Julio Cobos (UCR-Mendoza), Silvia Elías de Pérez (UCR-Tucumán), Laura Rodríguez Machado (PRO-Córdoba), Humberto Schiavoni (PRO-Misiones) y Belén Tapia (UCR-Santa Cruz) .
Luego de que se diera lectura del resultado de la votación, integrantes del colectivo que ocupaban lugares en los palcos del recinto se fundieron en abrazos para festejar y se vieron imágenes de júbilo y emoción.
El cupo laboral trans ya rige en el Poder Ejecutivo y ahora se extenderá ese piso de derechos a los demás poderes del Estado, teniendo en cuenta la situación de vulnerabilidad de esta minoría en relación al mercado de trabajo, producto de la histórica marginación social a la que es sometida.
«No quiero mirar para otro lado como si no fuese real que 9 de cada 10 personas trans no acceden a un trabajo formal. Tenemos que reparar lo que hicimos mal como sociedad y como Estado”, reflexionó la senadora del PRO Gladys González.
La fueguina Eugenia Duré (Frente de Todos) afirmó que “este proyecto de acceso laboral es el resultado de una lucha histórica del colectivo travesti trans y es el resultado de haber transformado ese dolor en sus vidas en resistencia”.
“La negación sistemática de derechos y la violencia institucional, física, económica y sexual son las formas de disciplinamiento de las disidencias; es el castigo que pesa sobre las identidades que no se corresponden con la visión heteronormativa”, analizó la senadora del Movimiento Popular Neuquino Lucila Crexell.
