Para muchos hermanos y hermanas indígenas el día 11 de octubre representa el último día de libertad de nuestra Abya Yala, de nuestra América indígena. Dando inicio de esta manera a años, siglos, de lucha y resistencia de los pueblos indígenas.

Es por ello que en el marco de esta fecha, se reivindica una vez más a cada hermano y cada hermana que pese a todo lo transcurrido hasta hoy, sigue batallando y resistiendo con la misma fuerza y convicción de nuestros antepasados; peleando por el reconocimiento de sus legítimos derechos, por el respeto a su cosmovisión, a no ser invisibilizados.

La historia oficial por muchos años intentó convencer que lo ocurrido aquel 12 de Octubre de 1492 era motivo de festejo y celebraciones, pero no. Esta fecha representa un momento histórico trágico, cargado de dolor, sufrimiento y muerte.

De ningún modo este hecho configuró un encuentro o choque de culturas, lo que existió fue un sometimiento de una supuesta civilización sobre otra. Sometimiento y exterminio de los desesperados por rapiñar el oro y la plata con la que se encontraban a cada paso, a nuestros hermanos y hermanas que no entendían por qué hombres y mujeres, niños y ancianos, todos, todas, fueron maltratados, torturados, violados, asesinados. No importó si quiera un poco, respetar y conocer la sabiduría y esplendor desarrollados por nuestras grandes civilizaciones ancestrales.

A partir de este momento se da inicio a uno de los sucesos de nuestra historia e identidad más atroces, a lo que hoy sin duda se reconoce como un genocidio/etnocidio. Pero así también provocó el comienzo de un largo, arduo y emblemático camino de lucha y resistencia de nuestros hermanos y hermanas de los diferentes pueblos indígenas de América.

Y el panorama actual tristemente nos pone de manifiesto que la situación sigue siendo de embate tras embate. Sin ir más lejos sólo cabe mencionar todo lo vivido por los y las hermanas de la Amazonía, poblaciones enteras ninguneadas, violentadas, desprovistas de cualquier derecho, despojados de la forma más cruenta de sus territorios comunitarios en estos últimos tiempos. Asimismo, podemos ver esta realidad en las protestas de los y las indígenas del Ecuador, también maltratados y estigmatizados. Podemos verlo en la gran cantidad de líderes y liderezas indígenas perseguidos, detenidos, asesinados a lo largo y ancho de toda América.

Comunidades indígenas que constantemente deben hacer frente a la falta de respeto de sus culturas, de su filosofía de vida, a procesos de desalojos colmados de violencia y malos tratos, al no acceso a derechos básicos como agua, vivienda, salud, educación, trabajo, a seguir siendo discriminados, estigmatizados.

Es por ello que en el marco de esta fecha reivindicamos una vez más a cada hermano y cada hermana que pese a todo lo transcurrido hasta hoy, sigue batallando y resistiendo con la misma fuerza y convicción de nuestros antepasados; peleando por el reconocimiento de sus legítimos derechos, por el respeto a su cosmovisión, a no ser invisibilizados.

Fuente: Enrique Marcelo Hopman

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