Cada 18 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Control del Agua, una jornada destinada a generar conciencia sobre la importancia de monitorear la calidad de ríos, arroyos, lagos y otros cuerpos de agua, además de promover la participación de las comunidades en su cuidado. La iniciativa busca que el control del recurso no quede limitado al ámbito científico o gubernamental, sino que también involucre a la ciudadanía.
El origen de la fecha
El antecedente de esta conmemoración se remonta a 2003, cuando la America’s Clean Water Foundation impulsó el denominado World Water Monitoring Day, con el objetivo de ampliar la participación pública en el monitoreo de los recursos hídricos. La primera edición se realizó el 18 de octubre de 2003.
La fecha original había sido elegida en relación con el aniversario de la Clean Water Act, la legislación estadounidense aprobada en 1972 para establecer medidas destinadas a restaurar y proteger los recursos hídricos del país. Durante los primeros años, las actividades consistían en tomar muestras de distintos cuerpos de agua y analizar parámetros básicos de su calidad.
En 2007, la jornada pasó a celebrarse el 18 de septiembre. El cambio buscó facilitar la participación de comunidades de distintas regiones del mundo donde las temperaturas de octubre podían dificultar el acceso y monitoreo de los cuerpos de agua.
Qué se busca controlar
El monitoreo permite detectar modificaciones en las condiciones de un curso o cuerpo de agua que pueden estar relacionadas con procesos de contaminación o alteraciones ambientales.
Entre los parámetros básicos que históricamente se promovieron dentro de la iniciativa se encuentran la temperatura, el pH, la turbidez o claridad y el oxígeno disuelto. Estos indicadores permiten obtener una primera aproximación al estado de un ambiente acuático y generar información que puede complementar los estudios realizados por organismos especializados.
La importancia del control radica también en que determinados contaminantes no necesariamente pueden detectarse a simple vista. Por ese motivo, el análisis periódico permite identificar cambios que podrían pasar inadvertidos y aportar información para la protección de los ecosistemas y de las poblaciones que dependen de esos recursos.
De una iniciativa ciudadana a un programa internacional
Con el paso de los años, la iniciativa amplió su alcance. En 2006, la coordinación pasó a la Water Environment Federation y a la International Water Association, mientras que en 2015 la gestión fue asumida por EarthEcho International, bajo el programa posteriormente denominado EarthEcho Water Challenge.
La propuesta se basa en la denominada ciencia ciudadana, mediante la cual personas, escuelas y organizaciones pueden participar en actividades sencillas de observación y medición de los cursos de agua cercanos a sus comunidades. De esta manera, además de generar información, se busca fortalecer el conocimiento sobre los ambientes acuáticos y promover su protección.
El agua como recurso esencial
El Día Internacional del Control del Agua pone el foco en una cuestión diferente, aunque relacionada, con el Día Mundial del Agua, que se conmemora cada 22 de marzo. Mientras aquella jornada tiene un enfoque general sobre la importancia del agua y su acceso, la conmemoración de septiembre destaca particularmente la necesidad de conocer y monitorear la calidad del recurso.
El control permanente de ríos, arroyos, lagos y otras fuentes resulta fundamental para detectar alteraciones, prevenir riesgos y contar con información que permita tomar medidas de protección ambiental. En este contexto, la fecha recuerda que el cuidado del agua requiere tanto de políticas públicas y controles técnicos como de la participación responsable de las comunidades
