El Consejo Federal de Educación aprobará este jueves los cambios en el protocolo de regreso a las clases presenciales.
Tras la reunión del lunes con los expertos, el Gobierno nacional tiene decidido reducir a 90 centímetros el distanciamiento en las aulas para permitir una mayor presencialidad de chicos a las clases, en el marco de las medidas sanitarias por la pandemia de coronavirus.
El tema será discutido y analizado este jueves por la tarde, en una reunión del Consejo Federal de Educación, que reúne a todos los ministros provinciales, y todo indica que el nuevo criterio será aprobado.
En ese ámbito, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, expondrá tres “condiciones” que permitirán que los estudiantes vuelvan a concurrir todos los días a la escuela.
Estos diferentes escenarios son:
- Condición óptima: las escuelas que puedan asegurar la presencialidad completa manteniendo un distanciamiento físico de 1,5 metros entre estudiantes deberán seguir haciéndolo. “Para mantener esta distancia es necesario aprovechar al máximo el mobiliario escolar en toda su extensión”, advierten.
- Condición admisible: en caso de que no sea posible asegurar la presencialidad plena, se tomará una distancia física de 90 centímetros entre estudiantes en las aulas, sin dejar de sostener la exigencia de 2 metros en los espacios comunes y con el cuerpo docente. “En este caso, aumenta el requisito de ventilación, no solamente manteniendo abiertas ventanas y puertas sino incrementando el tiempo de ventilación entre clases”, recomiendan.
- Excepciones: cuando no alcance esa reducacción de la distancia, se abre una excepción. En contextos de bajo riesgo epidemiológico y vacunación avanzada se permitirá acortar aún más la distancia para que todos los chicos estén en el aula.
No obstante, la excepción trae aparejada otras medidas obligatorias adicionales: los testeos a la comunidad escolar, el uso de doble y triple barbijo, que la superficie mínima por estudiante en el aula sea de un metro cuadrado, realizar el rastreo de contactos en el caso de aparición de síntomas, la utilización de medidores de CO2, el control de las condiciones sanitarias de la localidad y la obligación de informar los parámetros de los testeos semanalmente en la plataforma Cuidar Escuelas.
Hasta hoy, todo el país trabaja con modalidad alternada. Solo la Ciudad de Buenos Aires y Mendoza avanzaron en forma gradual hacia la presencialidad plena quitando la exigencia del distanciamiento. En el resto de las provincias persiste el sistema de “burbujas”.
“A partir de lo que ha sido la mejora de los indicadores sanitarios y epidemiológicos en las últimas 13 semanas y el avance del proceso de vacunación, hemos avanzado con aval de las y los especialistas en esta propuesta que nos permitirá continuar intensificando los niveles de presencialidad”, señaló Trotta el lunes.
