La ciudad de Jerusalén vivió este domingo 29 de marzo, en el marco del Domingo de Ramos, una situación inédita en siglos: la policía de Israel impidió la celebración de la misa central en la iglesia del Santo Sepulcro, según denunció el Patriarcado Latino.
De acuerdo al comunicado difundido ese mismo día, las autoridades bloquearon el acceso al Patriarca Latino de Jerusalén y a otros representantes religiosos, lo que fue calificado como “un grave precedente” y una falta de consideración hacia millones de fieles en todo el mundo que, durante la Semana Santa, ponen su atención en la ciudad santa.
El hecho se dio en un contexto marcado por el conflicto en Medio Oriente, iniciado el pasado 28 de febrero, tras el cual se establecieron fuertes restricciones a las concentraciones masivas. Entre las medidas vigentes, se limita la participación en actos públicos, incluyendo celebraciones religiosas en sinagogas, iglesias y mezquitas, a un máximo de 50 personas.
Cabe recordar que el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa y conmemora la entrada de Cristo en Jerusalén, uno de los momentos más significativos para la fe cristiana. En este escenario, el Patriarcado Latino ya había anticipado la suspensión de la tradicional procesión que cada año convoca a miles de peregrinos desde el Monte de los Olivos.
De esta manera, la jornada religiosa que tuvo lugar ayer quedó atravesada por las restricciones impuestas por las autoridades, en un contexto de tensión que continúa impactando también en las manifestaciones de fe.
