En plena guerra, Irán lanzó este lunes una advertencia que incrementa la incertidumbre en Medio Oriente. El gobierno anunció que evalúa retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). La Cancillería iraní señaló que el Parlamento estudia la cuestión.
Según analistas, la amenaza podría tener un fuerte impacto en la región y abrir la puerta a una carrera armamentística. “¿Qué beneficio tiene formar parte de un acuerdo cuando ciertas potencias no nos permiten utilizar sus derechos y beneficios?”, expresó el portavoz Esmaeil Baghaei.
El TNP, firmado por 191 países, garantiza el uso pacífico de la energía atómica y limita el desarrollo de armas nucleares mediante inspecciones del OIEA, el organismo de Naciones Unidas encargado de supervisar la actividad nuclear y su uso con fines pacíficos, presidido por el argentino Rafael Grossi.

Israel nunca firmó el tratado y posee 90 armas nucleares
En este sentido, Estados Unidos e Israel acusan a Irán de buscar armas nucleares. Israel nunca firmó el tratado y el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri) calcula que posee unas 90 armas nucleares.
El analista internacional Federico Gaón advirtió que la amenaza iraní podría acelerar la búsqueda de capacidad nuclear en la región. “Probablemente sea cierto, en tanto el gobierno iraní no vea beneficio alguno en someterse al régimen del TNP”, afirmó.
Gaón recordó que los Estados buscan esta capacidad para disuadir invasiones. “Si el régimen iraní sobrevive al embate, es posible que busque acelerar el desarrollo de su programa nuclear”, indicó. Israel y Estados Unidos sostienen que Irán violó el tratado y enriqueció uranio con fines bélicos. Ambos países atacaron las centrales nucleares iraníes en 2025 y hoy buscan reducir su capacidad militar.
Por su parte, Teherán insiste en que su programa nuclear tiene objetivos pacíficos. Sin embargo, la tensión se mantiene y la amenaza de salida del TNP refuerza las dudas sobre sus intenciones. En este escenario, la advertencia iraní abre un nuevo frente de incertidumbre. La región enfrenta el riesgo de que otros países, como Arabia Saudita, consideren dotarse de armamento nuclear, lo que podría desestabilizar aún más el equilibrio internacional.
