Cada verano se repite una postal que refleja la situación económica a nivel nacional: largas filas de jóvenes misioneros en los pasos de San Javier y Alba Posse, cargando mochilas y colchones con destino a los campos de Rio Grande do Sul. Entre enero y marzo, el flujo hacia Brasil es incesante; son hombres y mujeres de entre 18 y 30 años que buscan en la cosecha de uva y manzana una oportunidad que no encuentran de este lado.
Nicolás Dudych, administrador de la balsa, describió una realidad de contrastes: mientras algunos logran juntar cerca de 800 mil pesos mensuales con alojamiento incluido, otros se enfrentan a la precariedad de dormir en galpones o incluso a estafas laborales. A diferencia de los turistas, que este año mermaron un 50%, estos trabajadores temporales sostienen el movimiento fronterizo, yendo y viniendo según sus francos en una travesía marcada por el esfuerzo físico y la esperanza de una mejor remuneración en reales.
Para quienes planean cruzar, cabe recordar que desde febrero rigen nuevas tarifas, con el cruce peatonal a $6.000 y vehículos a partir de $18.000. La balsa mantiene sus horarios habituales de lunes a viernes (mañana y tarde) y servicios reducidos los fines de semana, siendo hoy el principal puente para una juventud que apuesta al trabajo estacional en el país vecino.

Wishing you a happy day, every day!