Estados Unidos comenzará a aplicar desde este viernes nuevos aranceles sobre productos importados desde 60 países, con tasas que irán del 10% al 12,5%. La decisión reemplaza un esquema temporal de gravámenes implementado a comienzos de año por la administración de Donald Trump.
La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y surge de una investigación sobre la falta de aplicación efectiva de restricciones contra bienes producidos mediante trabajo forzoso. Los países alcanzados concentran aproximadamente el 99,4% de las importaciones estadounidenses.
Entre las economías incluidas se encuentra Argentina, junto con otros socios comerciales como Canadá, México, Reino Unido, India, Japón, Corea del Sur y varios países de América Latina y Asia. Para algunos productos, las tarifas finales dependerán de los aranceles existentes bajo las reglas comerciales vigentes.
El USTR estableció que los países que cuentan con prohibiciones contra productos vinculados al trabajo forzoso o que asumieron compromisos para fortalecer sus controles enfrentarán una tasa del 10%. En cambio, otras economías investigadas recibirán el nivel máximo previsto del 12,5%.
China quedó fuera de esta lista debido a que mantiene un régimen comercial diferenciado con Estados Unidos, con aranceles específicos aplicados a sus productos. El nuevo esquema fue implementado mediante la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, una herramienta utilizada por Washington para responder ante prácticas comerciales consideradas injustas.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que la medida busca incentivar a otros gobiernos a reforzar sus controles sobre bienes elaborados bajo explotación laboral. Según afirmó, Estados Unidos mantiene desde hace décadas una prohibición de importación de productos asociados al trabajo forzoso.
Nuevos aranceles
Los nuevos aranceles serán abonados inicialmente por las empresas estadounidenses que ingresan esos productos al mercado interno. Aunque la administración de Trump sostiene que la medida apunta a modificar prácticas comerciales internacionales, los costos podrían trasladarse parcialmente a los consumidores mediante aumentos de precios.
La decisión se suma a otras investigaciones comerciales impulsadas por Washington sobre posibles desequilibrios y prácticas que afectarían a empresas estadounidenses. Organizaciones laborales y especialistas en derechos humanos señalaron que las restricciones comerciales pueden ser una herramienta de presión, aunque requieren sistemas efectivos de control para garantizar resultados.
Fuente: Canal 12 Misiones
