Cada 16 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Anestesia, una fecha que recuerda el primer uso exitoso de la anestesia general en 1846, considerado uno de los mayores avances en la historia de la medicina moderna.
El hecho tuvo lugar en el Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, cuando el odontólogo William Thomas Green Morton demostró públicamente los efectos del éter dietílico durante una cirugía. Aquella intervención marcó el inicio de una nueva era en la atención médica, al permitir realizar procedimientos quirúrgicos sin dolor y con mayores niveles de seguridad.
En la actualidad, el Día Mundial de la Anestesia es promovido por la Federación Mundial de Sociedades de Anestesiólogos (WFSA), que agrupa a más de 130 asociaciones de todo el mundo. La jornada busca visibilizar la importancia del trabajo de los anestesiólogos, profesionales clave en cada intervención quirúrgica, parto o tratamiento que requiera control del dolor y vigilancia intensiva del paciente.
El lema de este año es “Workforce Well-Being” (Bienestar de los profesionales de anestesia), con el objetivo de destacar la necesidad de cuidar la salud física y mental del personal sanitario, así como garantizar condiciones laborales adecuadas en todos los sistemas de salud.
Desde la WFSA recordaron que aún existen desigualdades en el acceso a servicios seguros de anestesia, especialmente en países en desarrollo, donde millones de personas no pueden acceder a intervenciones básicas con garantías de seguridad.
En Argentina, la comunidad médica se suma cada año a esta conmemoración, reconociendo la dedicación, la precisión y la responsabilidad de los anestesiólogos, profesionales indispensables para el funcionamiento del sistema sanitario y la protección de la vida de los pacientes.
