Las Cataratas del Iguazú se han consolidado como uno de los destinos turísticos más importantes de Argentina. Su historia documentada comenzó en 1541, cuando el explorador Álvar Núñez Cabeza de Vaca divisó las imponentes caídas de agua. Deslumbrado por su magnitud, las bautizó originalmente como «Saltos de Santa María».



A pesar de aquel primer nombre, el tiempo preservó su denominación guaraní original: Iguazú, que significa «Agua Grande». Una serie de imágenes del Archivo General de la Nación permite observar cómo era la experiencia de exploración en décadas pasadas, mostrando a aventureros recorriendo los saltos a pie de roca y los primeros registros aéreos de su inmensidad.



Desde aquel descubrimiento hasta la actualidad, miles de visitantes continúan llegando para buscar la frescura de su entorno selvático y la energía de sus saltos.

