El martes 13 es una de esas fechas que despiertan supersticiones, creencias populares y hasta decisiones postergadas. Muchas personas evitan casarse, viajar o tomar decisiones importantes, por miedo a que “algo salga mal”. Pero ¿de dónde viene esa fama de día y número maldito?
En gran parte de América Latina y España, el martes 13 se asocia directamente con la mala suerte. La popular frase “martes 13, no te cases ni te embarques” es repetida casi como un mantra, y aunque suene exagerada, refleja una creencia muy arraigada en la cultura popular.
Por un lado, el número 13 tiene una larga historia como símbolo de mala fortuna. En el cristianismo, por ejemplo, se lo relaciona con la Última Cena, donde se sentaron 13 personas y una de ellas —Judas— fue quien traicionó a Jesús. A eso se suman leyendas y relatos de tragedias ocurridas en fechas que incluían ese número.
El día martes tampoco ayuda: en la mitología romana, está ligado a Marte, el dios de la guerra. Por eso se lo vincula con violencia, destrucción y conflictos. Esa combinación con el número 13 refuerza la idea de un día “pesado” o peligroso.
A diferencia de los países anglosajones, donde el temor se centra en el viernes 13, en Argentina y otros países de habla hispana, es el martes 13 el que carga con esa reputación.
Aunque muchos toman estas creencias con humor o no les dan importancia, para otros sigue siendo una fecha que conviene pasar desapercibida. Lo cierto es que el martes 13 se ha ganado un lugar en el calendario como el día que nadie quiere tener que explicar.
