El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, volvió a respaldar la eliminación de las facultades regulatorias del sector yerbatero. Durante una entrevista con un medio nacional, reconoció que el precio de la hoja verde cayó de manera significativa tras la implementación del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/23.
La medida le quitó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) la potestad de fijar precios mínimos para la materia prima, una herramienta que durante años funcionó como referencia para los productores.
Defensa de la desregulación
Sturzenegger sostuvo que el esquema anterior generaba distorsiones en el mercado. Según afirmó, el organismo contribuía a encarecer el precio de la yerba mate que pagan los consumidores en todo el país.
Además, consideró que la actividad necesitaba enfocarse en el crecimiento y la expansión de mercados. En ese sentido, aseguró que luego de la desregulación se registraron niveles récord de producción y exportación.
El funcionario también reiteró que no se arrepiente de las reformas impulsadas por el Gobierno nacional y afirmó que el sector tendrá una realidad muy diferente dentro de los próximos años.
Los datos que muestran una caída de la producción
Las estadísticas difundidas por el propio INYM reflejan un escenario distinto al planteado por el ministro.
Durante el primer cuatrimestre de 2024 ingresaron a los secaderos más de 268 millones de kilos de hoja verde. En el mismo período de 2025 la cifra bajó a 174 millones de kilos.
La tendencia continuó durante 2026. Entre enero y abril se registró el ingreso de apenas 151 millones de kilos de materia prima.
De esta manera, los datos muestran una reducción cercana al 43 por ciento en la producción de hoja verde durante los últimos dos años.
Preocupación en el sector yerbatero
La caída de la actividad genera preocupación entre productores y trabajadores vinculados a la cadena yerbatera de Misiones.
Diversos sectores sostienen que la pérdida de herramientas de regulación afectó los ingresos de los pequeños productores y profundizó la crisis que atraviesa la actividad.
Mientras tanto, el debate continúa abierto entre quienes defienden la desregulación del mercado y quienes reclaman medidas para proteger a los sectores productivos más vulnerables.
