• 7 junio, 2026 18:56

Luego de 30 años, Argentina tiene nueva Ley Integral de VIH

Jul 1, 2022

El Senado de la Nación aprobó anoche -por amplia mayoría- y convirtió en ley, el proyecto de VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual, que propone un abordaje integral desde la salud colectiva y busca brindar contención e información para derribar prejuicios y situaciones de discriminación.

La discusión del proyecto, que finalizó pasadas las diez de la noche, fue seguido desde las gradas del recinto de la Cámara alta por decenas de pacientes, que aplaudieron de manera cerrada cada discurso.

El proyecto fue votado por 60 legisladores y solo uno lo hizo en contra, el misionero Humberto Schiavoni, jefe del bloque del PRO.

La iniciativa, que fue presentada originalmente por la diputada Carolina Gaillard, del Frente de Todos, establece -entre otros puntos- la creación de un Observatorio Nacional sobre Estigma y Discriminación, con el fin de visibilizar, documentar y erradicar las vulneraciones a los derechos de las personas afectadas.

La iniciativa, que cuenta con el apoyo de más de 200 instituciones y organizaciones civiles, plantea un cambio de perspectiva y pone foco en lo social, apuntando a mejorar la calidad de vida y prevenir muertes evitables.

Propone, además, que toda prueba para detectar esas patologías deberá ser voluntaria, gratuita, confidencial y universal, a la vez que promueve la creación de un régimen de jubilación especial, de carácter excepcional para quienes transiten las enfermedades de VIH y hepatitis B o C, así como una pensión no contributiva de carácter vitalicio para quienes se encuentren en situación de vulnerabilidad social.

De este modo, quienes acrediten al menos diez años desde el diagnóstico de la enfermedad y 20 años de aportes jubilatorios, pueden solicitar la jubilación a partir de los 50 años.

El proyecto también promueve la capacitación, investigación, difusión de campañas masivas y la conformación de una Comisión Nacional de VIH, Hepatitis Virales, otras ITS y Tuberculosis, integrada de forma interministerial e intersectorial por representantes de los organismos estatales, sociedades científicas y organizaciones de la sociedad civil con trabajo en estas patologías.

La integración de esta comisión debe ser determinada por vía reglamentaria y garantizar representación federal y de géneros.

También se propone un Observatorio Nacional sobre Estigma y Discriminación, con el objetivo de visibilizar, documentar, disuadir y erradicar las vulneraciones a los derechos humanos de las personas afectadas.

Las personas con VIH, hepatitis virales, otras ITS y/o tuberculosis tienen los siguientes derechos laborales:

  • Al trabajo y a la permanencia en el mismo sin discriminación, despidos, suspensiones, hostigamientos, reducciones salariales, violencia, ni violación de la confidencialidad, para la población referida en esta ley. Se presume, salvo prueba en contrario, que el despido de personas con VIH, hepatitis virales, otras ITS y/o tuberculosis obedece a razones de discriminación.
  • A que no sea condicionado el ingreso a fuentes laborales o a la promoción de puestos de trabajo por la realización de pruebas diagnósticas.
  • A no ser objeto de pruebas diagnósticas de modo compulsivo.
  • A ser beneficiarios de políticas de empleabilidad para personas con VIH, hepatitis virales, otras ITS y/o tuberculosis, impulsando el acceso universal, asistencia integral y no discriminación.
  • A la inclusión de las personas con VIH, hepatitis virales, otras ITS y/o tuberculosis en los programas de formación y capacitación del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
  • A ser beneficiarios de políticas de acciones afirmativas que fomenten la inclusión laboral, tanto en el ámbito público como en el privado, para la población contemplada en esta ley, garantizando la confidencialidad del diagnóstico.

El jefe de la Comisión de Salud, el oficialista tucumano Pablo Yedlin, elogió la actual Ley de VIH y la calificó como “precursora en el mundo y sobre todo en la región”.

“Se diagnostican por año 4.500 casos con una tasa de 11 por cien mil. En tanto que la tasa de mortalidad está en 2,8 por cada cien mil habitantes”, mencionó Yedlin.

Además, indicó que “el 30 por ciento de los pacientes que se diagnostican lo hace en un período tardío de la enfermedad”, y señaló que “el 65 por ciento de los pacientes se atiende en el sector público”.

El vicepresidente de la Comisión, el jujeño Mario Fiad, refirió que “esta ley viene a actualizar la ley vigente y que tiene el adicional de incluir también a las hepatitis virales y a otras infecciones de transmisión sexual desde una perspectiva de los derechos humanos”.

“Creo que estamos llegando tarde, porque no necesitamos de estas leyes para saber que el universo de las personas afectada por estas patologías tienen sus derechos consagrados”, agregó.

«Son pandemias olvidadas»

Las organizaciones que se movilizaron hoy frente al Congreso para reclamar la aprobación de la nueva Ley de HIV, leyeron un documento en el que aseguraron que esa enfermedad, junto a las hepatitis virales y la tuberculosis «son las pandemias olvidadas» y las personas afectadas por ellas «son parte de las poblaciones más excluidas y marginadas de esta sociedad».

«Se piensa que la tuberculosis, la sífilis y muchas de estas patologías transmisibles altamente prevalentes son cosa del pasado, que ya nadie muere por su causa», señaló el escrito y agregó que actualmente «entre 4 y 6 personas mueren todos los días por enfermedades relacionadas con el sida».

«Todos los años se notifican en promedio 11 mil casos de tuberculosis, 4.500 de VIH y 2.500 nuevos casos de hepatitis virales», puntualizó el documento.

De la movilización frente al Congreso participaron personas viviendo con VIH de diferentes edades, provincias y organizaciones civiles.

«Es importante visibilizar que todas estas patologías están subdiagnosticadas, es decir, que el sistema de salud no siempre llega a tiempo y 7 de cada 10 personas que tienen hepatitis, lo desconocen», agregó el escrito.

«Se estima que más de 500 mil personas tienen hepatitis B o C en nuestro país. Las hepatitis B y C siguen siendo sub-diagnosticadas. En general, no se ofrece el diagnóstico en los chequeos de rutina, ni hay campañas masivas de testeo de hepatitis», agregó.

«Un diagnóstico tardío es una persona con cirrosis avanzada o con hepatocarcinoma, lo que en muchos casos conlleva a la necesidad de un trasplante de hígado o a la muerte. Las personas que mueren por causas relacionadas con la hepatitis crónica diagnosticada en forma tardía o no tratada, ven deteriorarse día a día su calidad de vida», indicó el pronunciamiento.

«Muchas de ellas se enfrentan con la imposibilidad de trabajar debido a su condición de salud, o a causa de la depresión, la angustia, la pobreza y la discriminación, el estigma o autoestigma que atraviesa sus vidas, sin ningún tipo de ayuda psico-social-laboral», agregó.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *