• 23 abril, 2026 12:27

La economía cayó 2,1% interanual en febrero y mostró un fuerte freno mensual

Abr 23, 2026 #cayo, #febrero, #indec, #interanual

La economía argentina volvió a dar una señal de debilidad en febrero. El Estimador Mensual de Actividad Económica del INDEC registró una baja de 2,1% interanual y, más preocupante aún, una contracción de 2,6% en la medición desestacionalizada respecto de enero. El dato corta el tenue alivio con el que había arrancado 2026 y expone que la recuperación sigue sin afirmarse sobre bases amplias: avanza en algunos nichos, pero se resiente en los sectores que más empleo, consumo y encadenamientos generan.

El punto más delicado no es solamente la caída general, sino su composición. El INDEC muestra que la mejora estuvo sostenida por un puñado de rubros, con liderazgo de Pesca, que creció 14,8% interanual, y Explotación de minas y canteras, con 9,9%. También sobresalió Agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una suba de 8,4%. Pero ese impulso no alcanzó para compensar el deterioro de los sectores más densos de la estructura productiva. La industria manufacturera se desplomó 8,7% y el comercio mayorista, minorista y reparaciones cayó 7,0%. Entre ambos restaron 2,2 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, más de lo que aportaron los principales sectores en expansión.

Ahí aparece la primera conclusión de fondo: la economía no está mostrando un proceso homogéneo de recuperación, sino una dinámica dual. Por un lado, crecen actividades vinculadas a recursos naturales, segmentos primarios o nichos específicos. Por otro, se debilitan la industria y el comercio, que son justamente los termómetros más sensibles del mercado interno. En otras palabras, el problema no es solo cuánto crece o cae la economía, sino dónde lo hace. Y cuando los sectores que caen son los que arrastran consumo, inversión pyme y empleo urbano, la señal es más grave que la que sugiere el promedio.

El dato desestacionalizado refuerza esa lectura. Tras una suba de 0,4% en enero, febrero mostró un retroceso de 2,6%, uno de los peores registros mensuales de los últimos meses. El componente tendencia-ciclo, en cambio, avanzó apenas 0,1%, una variación tan modesta que no alcanza para discutir el cuadro general: el nivel de actividad perdió vigor y volvió a quedar expuesto a una volatilidad alta. El contraste entre una tendencia-ciclo apenas positiva y una serie desestacionalizada en fuerte baja sugiere una economía sin motor firme, donde cualquier shock sectorial o financiero vuelve a sentirse con rapidez.

También es relevante mirar el primer bimestre. El acumulado enero-febrero de 2026 mostró una baja de 0,2% frente al mismo período del año pasado. Es un giro significativo si se recuerda que 2025 había terminado con una expansión acumulada de 4,4%. Es decir, el arranque de 2026 no prolongó el sendero de mejora que habían sugerido varios meses del año pasado, sino que abrió una fase más errática y, por ahora, contractiva.

Cuando se desagrega por ramas, el cuadro resulta todavía más elocuente. Además de industria y comercio, cayeron Electricidad, gas y agua (-6,0%), Impuestos netos de subsidios (-4,2%), Administración pública y defensa (-1,5%), Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (-0,5%) y Transporte y comunicaciones (-0,3%). Son descensos que, salvo excepciones, no remiten a un fenómeno puntual, sino a un enfriamiento más amplio de la actividad.

EMAE FEBRERO 2026 – PRINCIPALES DATOS

IndicadorVariación
Actividad económica interanual-2,1%
Variación mensual (desestacionalizada)-2,6%
Tendencia-ciclo mensual+0,1%
Acumulado 2026 vs 2025-0,2%

SECTORES DESTACADOS

SectorVariación interanual
Pesca+14,8%
Explotación de minas y canteras+9,9%
Agricultura, ganadería y silvicultura+8,4%
Industria manufacturera-8,7%
Comercio mayorista y minorista-7,0%

Fuente: INDEC – Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), febrero 2026.

Del lado positivo, además de minería, agro y pesca, crecieron Intermediación financiera (6,0%), Servicios sociales y de salud (0,9%), Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (1,0%), Hoteles y restaurantes (1,0%) y Enseñanza (0,1%). Pero varias de estas mejoras tienen incidencias reducidas sobre el agregado general.

Ese detalle, que en el gráfico sectorial del informe se ve con claridad, obliga a una lectura crítica. No alcanza con mostrar que “ocho sectores crecieron” si los que caen pesan mucho más en el total. La incidencia de la industria manufacturera fue de -1,26 puntos y la del comercio de -0,91 puntos, muy por encima de los aportes positivos individuales de minería (0,39 puntos) y agro (0,36 puntos). La foto, entonces, no es la de una economía equilibradamente expansiva, sino la de un esquema donde pocos ganan mucho y muchos pierden algo, con saldo neto negativo.

Hay otro elemento que merece atención. La industria había mostrado señales de mejora en buena parte de 2025, pero cerró el año debilitándose y en febrero profundizó esa tendencia. Pasó de crecer 5,1% interanual en febrero de 2025 a caer 8,7% un año después. El comercio recorrió un sendero similar: de una suba de 6,3% en febrero de 2025 a una baja de 7,0% en febrero de 2026. Ese cambio de signo no es menor. Habla de una economía que perdió tracción en sus actividades más ligadas al ingreso disponible, al crédito comercial y al consumo.

En ese marco, el avance de la intermediación financiera, que creció 6,0%, también debe leerse con cautela. Puede reflejar un mejor desempeño del negocio financiero, pero no necesariamente un fortalecimiento del aparato productivo. De hecho, el contraste entre finanzas en alza e industria y comercio en baja suele describir un patrón conocido en la Argentina: valorización o rentabilidad financiera coexistiendo con una economía real debilitada. El EMAE no alcanza por sí solo para probar esa hipótesis, pero sí ofrece indicios consistentes para plantearla.

La conclusión, en suma, es incómoda para cualquier relato triunfalista. Febrero dejó una economía más chica que un año atrás, más débil que en enero y sostenida por sectores que no alcanzan a compensar la caída de los núcleos duros de la actividad. El rebote de 2025 parece haber perdido fuerza antes de consolidarse. Y si la industria y el comercio no revierten rápido su trayectoria, el riesgo es que el crecimiento quede encapsulado en pocos segmentos, con escasa capacidad de derrame sobre empleo, consumo y recaudación. El dato del INDEC no clausura el debate, pero sí deja una advertencia nítida: la recuperación, si existe, sigue siendo demasiado angosta.

Fuente: Economis

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