La Iglesia Católica celebró este miércoles la Misa Crismal en el Santuario San Juan Pablo II, de Puerto Iguazú. Monseñor Nicolás Baisi presidió la celebración en donde consagró el óleo para la administración de los sacramentos y los presbíteros de toda la Diócesis renovaron sus promesas sacerdotales.
Al inicio de la ceremonia el Vicario General de la Diócesis de Puerto Iguazú, P. Leandro Javier Rismöller, procedió a la lectura del decreto mediante el cual se dispuso la Erección Canónica de la Parroquia Santuario San Juan Pablo II con los derechos y las obligaciones establecidos en el Código de Derecho Canónico. También conforme a las prescripciones canónicas el Obispo Nicolás Baisi designó el cuidado de la comunidad al presbítero Rolando Rodrigo Bragañolo como administrador parroquial y rector de dicha circunscripción.

El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado, representa al mismo Espíritu Santo que se brinda con sus dones al momento del bautismo, la confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.

«Hemos venido de toda la Diócesis, que lindo ver llegar las distintas comunidades bajarse de los micros – más chicos, más grandes, de los autos – caminando de diferentes lugares con sus sacerdotes, religiosas para reunirnos hoy acá, en el altar del Señor», expresó Nicolás Baisi, Obispo de la Diócesis de Iguazú quien también señaló «que la Eucaristía nos reúne como familia de Dios, la Eucaristía nos hace familia de Dios, nos hace formar parte del Cuerpo de Cristo…»

En su Homilía el Obispo justamente destacó: «Esta es un Misa muy especial, donde se bendicen dos óleos y se consagra el crisma, se bendice el óleo de los catecúmenos el cual se utiliza para ungir el corazón de los catecúmenos antes de ser bautizados.
«El óleo de los enfermos nos habla de que Dios vino a sanar los corazones afligidos, los corazones heridos; a sanar las enfermedades y dolencias…Dios vino también a curar las enfermedades de este mundo…»
«Hoy consagramos el crisma que es ese aceite de oliva con perfume fruto de la tierra y el trabajo del hombre como el pan y el vino..la presencia del Señor, la presencia de su espíritu nos hace cuerpo sacerdotal, cada uno de nosotros que hemos recibido el crisma en el bautismo y después en la confirmación formamos parte del Cuerpo Sacerdotal, de un pueblo que reza a Dios, que hace presente a Dios en el mundo», señaló el Monseñor.

Tras finalizar su homilía, el Obispo invitó a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo, a la Iglesia; y juntos prometieron solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre, y conducir a otros hacia él.
Fotos CVI




