Tras meses de seguimiento, equipos del Proyecto Yaguareté, el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), la Fundación Vida Silvestre Argentina, guardaparques del Parque Nacional Iguazú, el Ministerio de Ecología y la Policía Ambiental realizaron un operativo clave para la conservación.
La misión consistió en capturar de forma controlada a “Pará”, una hembra adulta de yaguareté registrada varias veces por cámaras trampa en la zona de las 2.000 Hectáreas de Iguazú.
Vecinos del área habían reportado su presencia desde febrero. “Pará”, de unos siete años, buscaba alimento para ella y sus dos crías, un macho y una hembra.
Por la pérdida de un ojo, tenía dificultades para cazar y comenzó a atacar animales domésticos y de corral.
El operativo, planificado durante meses, se llevó a cabo la noche del miércoles bajo estrictas medidas de seguridad.
El objetivo fue evaluar su estado sanitario y trasladarla al Corredor Verde de la Reserva de Biosfera Yabotí. En ese entorno podrá vivir en mejores condiciones y contribuir a repoblar la zona, donde hoy sólo se registra un macho.
Durante la revisión veterinaria, los especialistas descubrieron que “Pará” había sido madre hacía alrededor de un mes y medio.
Ese hallazgo cambió el curso del operativo. Desde entonces, los técnicos iniciaron una nueva búsqueda para ubicar a los cachorros que podrían seguir ocultos en la selva, informó La Voz de Cataratas.
El equipo usó los datos del collar satelital de la madre para rastrear las zonas donde había estado.
Tras varias horas de trabajo, hallaron a los dos cachorros en buen estado. Luego los trasladaron al Área Natural Protegida donde se encuentra “Pará”. Allí serán reunificados y monitoreados por especialistas para asegurar su adaptación.
El primer control sanitario se realizó en el Centro de Rescate Güirá Oga. Los veterinarios confirmaron el buen estado de salud del ejemplar y reforzaron los protocolos de cuidado antes del traslado definitivo.
Una historia que reafirma el compromiso
“Pará” se suma a los yaguaretés monitoreados en el norte de Misiones. Se estima que la población total ronda los 100 individuos en la ecorregión del Bosque Atlántico del Alto Paraná.
Cada seguimiento y cada captura controlada ayudan a reconstruir las rutas biológicas que permiten la conexión genética entre los grupos.
El operativo demuestra el trabajo conjunto entre instituciones públicas, organizaciones ambientales y la comunidad local.
El objetivo común es proteger al felino más grande de América del Sur, una especie en peligro crítico de extinción en Argentina.
Fuente: Economis
