Un reciente estudio de la consultora Zuban Córdoba reveló un escenario de profunda inquietud social en el país. Según el relevamiento realizado en febrero, el 51% de la población manifiesta que su mayor preocupación actual es la pérdida del poder adquisitivo y el riesgo de desocupación. El informe expone cómo la inflación, el ajuste y la recesión impactan de lleno en la estabilidad de las familias argentinas.
El deterioro de los salarios ocupa el centro de la escena: el 28,5% de los encuestados identificó los bajos sueldos como el principal problema, mientras que un 22,7% señaló a la falta de trabajo como la mayor urgencia. En conjunto, los datos reflejan un clima de incertidumbre donde el ingreso diario se consolida como el termómetro del humor social.
Este impacto es aún más agudo entre los jóvenes de 18 a 30 años, donde el 34,5% considera que la desocupación es el principal drama del país, un nivel de alerta muy superior al promedio general. Asimismo, el estudio muestra diferencias de género: si bien ambos sufren por los salarios, la falta de empleo preocupa más a las mujeres (25,8%) que a los varones (19,4%), evidenciando una percepción de mayor vulnerabilidad laboral femenina.
