A pocas horas de una nueva celebración de la fe popular, el emblemático santuario ubicado sobre la Ruta Nacional N°12, frente al Automóvil Club, luce renovado. Devotos y colaboradores han trabajado intensamente en la puesta a punto del predio, realizando tareas de pintura, corte de pasto y limpieza general para que el color rojo característico brille con fuerza este 8 de enero.
Este espacio, que es el corazón de la devoción en el acceso a Puerto Iguazú, ya se encuentra engalanado para recibir a los cientos de fieles que se acercarán a prender una vela, dejar un agradecimiento o renovar sus promesas al santo popular.



¿QUIEN FUE EL GAUCHITO GIL?
La leyenda de Antonio Mamerto Gil Núñez se remonta a mediados del siglo XIX en Mercedes, Corrientes. Cuenta la historia que fue un peón rural reclutado para la guerra civil, pero decidió desertar para no derramar sangre de sus propios hermanos. Convertido en una suerte de «Robin Hood» litoraleño, se dice que robaba a los ricos para ayudar a los más necesitados, lo que le valió la persecución de la justicia.
Su muerte, ocurrida un 8 de enero, terminó de sellar su mito. Antes de ser ejecutado, Gil le dijo a su verdugo que el hijo de este se encontraba muy enfermo y que, si rezaba en su nombre, sanaría. El milagro ocurrió, y desde aquel entonces, la figura del gaucho que no aceptó la injusticia se transformó en un protector de los humildes y los viajeros, cuya fe cruza fronteras y hoy late con fuerza en cada rincón de nuestra ciudad.


