Según estableció el partido fundado por Mauricio Macri, los representantes de Pro en esos distritos deberán ir a una interna abierta, en la que participen afiliados e independientes, en caso de que no haya consenso entre las representantes locales sobre el método.
Después de los últimos chispazos por el armado electoral del año próximo, las distintas líneas internas de Pro definieron ayer el mecanismo que utilizarán para las provincias donde no hay primarias.
El Consejo Nacional del PRO decidió que hará internas abiertas en caso de que no haya acuerdo, como había acordado con sus socios de la UCR, la Coalición Cívica y Peronismo Republicano en la mesa nacional de Juntos por el Cambio
La decisión fue aprobada por unanimidad en el Consejo Nacional de Pro, que preside Patricia Bullrich. Es decir, los emisarios de Horacio Rodríguez Larreta, como Eduardo Macchiavelli, a cargo de la secretaría general, de Macri y los presidentes de los 24 distritos en los que tiene representación el Pro decidieron apoyar es mecanismo para dirimir las internas en donde no hay PASO. ”El mismo será como dice el documento: el método que elija el conjunto y de no ser así, internas abiertas con afiliados e independientes. La unidad es imprescindible, más aún en muchas provincias que han cambiado las reglas a mitad del proceso electoral”, indicó el partido creado por Macri a través de un comunicado.
Desde Juntos por el Cambio cuestionaron con dureza a los gobernadores peronistas Alberto Rodríguez Saá (San Luis) o Sergio Uñac (San Juan), quienes impulsaron la ley de lemas en sus distritos y eliminaron las primarias para blindarse ante una eventual ola de la oposición en 2023 frente a la crisis económica y la escalada inflacionaria. Lo propio intenta hacer Mariano Arcioni (Chubut). En cambio, Jorge Capitanich (Chaco), otro aliado de la Casa Rosada, insiste en que el gobierno de Alberto Fernández debe suprimir las PASO del año próximo.
En la oposición también apuntan contra Gustavo Sáenz (Salta) y Ricardo Quintela (La Rioja).
La organización de esa interna abierta sería compleja y, sobre todo, muy costosa para los partidos. En la coalición opositor admiten su preocupación por las dificultades que tendrían para organizar una primaria semi-abierta con los padrones partidarios e independientes. Temen que haya infiltrados.
