Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha que busca generar conciencia sobre la magnitud de las enfermedades cardiovasculares y la importancia de prevenirlas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas patologías son la principal causa de muerte en el planeta y provocan 17,9 millones de fallecimientos al año.
La OMS identifica como factores de riesgo conductuales la mala alimentación, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol. También destaca a la contaminación del aire como un elemento relevante. Estos hábitos pueden derivar en hipertensión, diabetes, colesterol alto, sobrepeso y obesidad, que aumentan las probabilidades de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca.
Cómo prevenir enfermedades cardiovasculares
Los especialistas recomiendan un abordaje integral que combine alimentación saludable, ejercicio, control del estrés, abandono del tabaco y chequeos médicos periódicos.
Dejar de fumar, por ejemplo, produce beneficios inmediatos. Según la Mayo Clinic, el riesgo de enfermedad cardíaca empieza a descender un día después de dejar el cigarrillo y, tras un año, se reduce a la mitad en comparación con quienes siguen fumando.
La actividad física regular disminuye de forma significativa la mortalidad prematura. Se aconsejan 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico moderado, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
En cuanto a la alimentación, la dieta mediterránea y el plan DASH son los más recomendados. Ambos se basan en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y aceites saludables, con una reducción en carnes rojas, azúcares refinados y sal.
Además, el estrés, la depresión y el insomnio impactan negativamente en el corazón, es por eso que los controles médicos son esenciales. La medición periódica de presión arterial, glucosa y colesterol, en especial en personas con antecedentes familiares, permite una detección temprana y una intervención adecuada.
