Cada 23 de octubre se conmemora el Día Mundial de Acción para la Supervivencia Infantil, una fecha destinada a visibilizar la mortalidad de niños y niñas por causas prevenibles y promover medidas que garanticen su salud, nutrición y desarrollo. La iniciativa busca instalar la supervivencia infantil como una prioridad y movilizar a gobiernos, organizaciones y comunidades para proteger a la infancia.
El origen de la efeméride y su contexto histórico
La jornada es impulsada por la organización humanitaria Save the Children, en el marco de sus campañas internacionales para reducir las muertes evitables durante la infancia y la maternidad. Su propuesta se vincula con una problemática que, durante décadas, afectó especialmente a las poblaciones con menos acceso a servicios de salud, alimentación adecuada y agua potable.
Un antecedente fundamental fue la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, realizada el 29 y 30 de septiembre de 1990 en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York. En ese encuentro, representantes de 71 países y otros altos funcionarios adoptaron la Declaración Mundial sobre la Supervivencia, la Protección y el Desarrollo del Niño, junto con un plan de acción para avanzar en esos objetivos durante la década siguiente.
A partir de esos compromisos, la comunidad internacional reforzó la necesidad de reducir la mortalidad infantil y garantizar condiciones básicas para que todos los niños pudieran crecer y desarrollarse. La fecha del 23 de octubre busca mantener vigente ese compromiso y recordar que muchas muertes pueden evitarse mediante políticas públicas, prevención y atención sanitaria oportuna.
Las principales causas de mortalidad infantil prevenible
Entre las causas que pueden poner en riesgo la vida de niños menores de cinco años se encuentran la neumonía, las enfermedades diarreicas, la desnutrición y las complicaciones durante el embarazo, el parto y el período neonatal. Muchas de estas situaciones pueden prevenirse o tratarse con intervenciones sanitarias accesibles y atención adecuada.
La falta de acceso a servicios médicos, vacunas, alimentos nutritivos, agua potable y saneamiento aumenta la vulnerabilidad de millones de familias. Por eso, la supervivencia infantil no depende únicamente de la atención hospitalaria, sino también de las condiciones sociales y económicas en las que transcurre la infancia.
Qué medidas contribuyen a proteger la vida de los niños
Las acciones para reducir las muertes evitables incluyen la atención médica durante el embarazo y el parto, los controles pediátricos, la vacunación, la lactancia materna, la alimentación adecuada y el acceso al agua segura y al saneamiento.
También resulta fundamental detectar a tiempo las enfermedades, garantizar tratamientos oportunos y fortalecer los sistemas de salud, especialmente en comunidades vulnerables o alejadas de los centros de atención. Estas medidas permiten prevenir complicaciones y mejorar las posibilidades de supervivencia y desarrollo durante los primeros años de vida.
