Cada 9 de septiembre se conmemora el Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques, una fecha establecida por las Naciones Unidas para poner el foco en la necesidad de garantizar que niños, niñas, adolescentes y docentes puedan acceder a la educación en condiciones seguras, especialmente en contextos de conflictos armados y emergencias humanitarias.
La jornada busca visibilizar una problemática que afecta a comunidades enteras: los ataques contra escuelas, estudiantes y trabajadores de la educación, además del uso de establecimientos educativos con fines militares.
Una fecha establecida por las Naciones Unidas
El Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques fue establecido el 28 de mayo de 2020, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por consenso la Resolución 74/275. La iniciativa fue presentada por Qatar y recibió el copatrocinio de numerosos países.
La resolución decidió fijar el 9 de septiembre como una jornada internacional para reafirmar que la educación es un derecho fundamental y que los espacios destinados a la enseñanza deben contar con protección, incluso durante guerras y otras situaciones de emergencia.
El contexto histórico detrás de la fecha
La creación de esta jornada se relaciona con una preocupación que las Naciones Unidas ya venían abordando desde años anteriores: el impacto de los conflictos armados sobre la población civil y, particularmente, sobre la infancia.
En 2010, la Asamblea General había aprobado la Resolución 64/290, mediante la cual condenó los ataques contra civiles en situaciones de conflicto, incluidos estudiantes y docentes, así como los ataques contra instituciones educativas cuando están prohibidos por el derecho internacional.
Con el establecimiento del Día Internacional, la comunidad internacional buscó reforzar la atención sobre esta problemática y promover acciones destinadas a garantizar que las escuelas continúen siendo espacios de aprendizaje y protección.
¿Por qué es necesario proteger las escuelas?
En zonas atravesadas por guerras y conflictos armados, una escuela puede convertirse en un lugar particularmente vulnerable. Los ataques pueden provocar muertes, lesiones, desplazamientos y traumas, además de interrumpir durante largos períodos el acceso a la educación.
La ONU sostiene que los establecimientos educativos deben ser respetados como espacios civiles y condena tanto los ataques contra escuelas como su utilización con fines militares cuando esto contradice el derecho internacional humanitario.
El problema tampoco afecta únicamente a los estudiantes. Docentes, trabajadores educativos y comunidades enteras pueden quedar expuestos a situaciones de violencia que terminan debilitando los sistemas educativos.
Educación en medio de las guerras
La interrupción de las clases tiene consecuencias que pueden extenderse mucho más allá del período de un conflicto. Cuando una escuela deja de funcionar, muchos chicos pierden un espacio de aprendizaje, contención y socialización.
Por ese motivo, la resolución que estableció esta fecha destaca la importancia de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, incluso durante las emergencias humanitarias. También plantea la necesidad de contar con financiamiento e infraestructura adecuada para sostener los sistemas educativos.
En este marco, la UNESCO y UNICEF fueron convocadas para facilitar la celebración anual de la jornada y contribuir a generar conciencia sobre la protección de la educación frente a los ataques.
Una problemática que continúa vigente
La necesidad de proteger la educación sigue siendo especialmente relevante en 2026. Según Naciones Unidas, durante los últimos dos años se registraron más de 8.500 ataques contra escuelas, estudiantes y docentes en todo el mundo, con consecuencias que incluyen muertes, secuestros y traumas.
Estos hechos muestran que el desafío no pasa solamente por reconstruir edificios después de un ataque, sino también por garantizar que los sistemas educativos puedan mantenerse funcionando y que los chicos tengan la posibilidad de continuar estudiando aun en los contextos más difíciles.
El derecho a aprender en paz y seguridad
El Día Internacional para Proteger la Educación de Ataques invita a recordar que ningún niño debería tener que arriesgar su vida para asistir a la escuela. La protección de los establecimientos educativos, de los docentes y de los estudiantes forma parte de la obligación de los Estados y de las partes involucradas en conflictos armados.
La fecha representa así un llamado a fortalecer las políticas de prevención, respetar el derecho internacional y garantizar espacios educativos seguros. Porque, incluso en los escenarios más complejos, preservar la educación significa también proteger las posibilidades de futuro de toda una generación.
