Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reconocer la importancia de estas lenguas en el ejercicio pleno de los derechos humanos de las personas sordas y promover su reconocimiento, preservación y uso.
La elección de esta fecha tiene un origen histórico concreto: el 23 de septiembre de 1951, en Roma, Italia, se fundó la Federación Mundial de Sordos (WFD, por sus siglas en inglés) durante un encuentro que reunió a delegaciones de 25 asociaciones nacionales de personas sordas. La organización nació para trabajar por los derechos humanos, la accesibilidad y la participación de las personas sordas, además de preservar las lenguas de señas y la cultura sorda.
Por qué se eligió el 23 de septiembre
La fecha fue propuesta por la Federación Mundial de Sordos y posteriormente adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 19 de diciembre de 2017, mediante la resolución A/RES/72/161, la ONU proclamó oficialmente el 23 de septiembre como Día Internacional de las Lenguas de Señas. La resolución fue patrocinada por Antigua y Barbuda y recibió el copatrocinio de 97 Estados miembros antes de ser aprobada por consenso.
El objetivo de la jornada es generar conciencia sobre la importancia de las lenguas de señas para garantizar los derechos de las personas sordas. La ONU señala que el acceso temprano a una lengua de señas y a servicios en esa lengua, incluida una educación de calidad, resulta fundamental para el desarrollo y la participación plena de las personas sordas.
Un antecedente que comenzó en 1958
La conmemoración del 23 de septiembre forma parte de una historia más amplia. En septiembre de 1958 se celebró por primera vez el Día Internacional de las Personas Sordas, una iniciativa que posteriormente se transformó en la Semana Internacional de las Personas Sordas. Desde entonces, esta semana se convirtió en un espacio internacional para visibilizar las demandas, derechos y experiencias de las comunidades sordas.
La incorporación del Día Internacional de las Lenguas de Señas al calendario de Naciones Unidas en 2017 permitió otorgar un reconocimiento internacional específico al papel de estas lenguas como parte de la diversidad lingüística y cultural.
Las lenguas de señas no son universales
Uno de los aspectos centrales de esta fecha es reconocer que no existe una única lengua de señas utilizada por todas las personas sordas del mundo. Existen distintas lenguas de señas nacionales y regionales, con sus propias estructuras y características lingüísticas.
Por este motivo, la denominación en plural resulta significativa: se habla de lenguas de señas porque cada comunidad puede desarrollar y utilizar una lengua propia, vinculada con su historia, su cultura y su entorno social.
La ONU reconoce además que las lenguas de señas tienen un papel fundamental en la identidad lingüística y cultural de las comunidades sordas y sostiene que su protección forma parte del ejercicio de los derechos humanos.
El reconocimiento como una cuestión de derechos
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas reconoce y promueve el uso de las lenguas de señas. El tratado establece la necesidad de facilitar su aprendizaje y promover la identidad lingüística de las personas sordas.
En Argentina, este reconocimiento también tuvo un avance significativo con la sanción de la Ley N.º 27.710, el 13 de abril de 2023, que reconoció a la Lengua de Señas Argentina (LSA) como una lengua natural y originaria de la comunidad sorda del país y parte de su identidad lingüística y cultural.
En este contexto, el Día Internacional de las Lenguas de Señas no se limita a una celebración cultural. La fecha también busca poner en discusión las barreras que todavía dificultan el acceso de las personas sordas a la educación, la información, la salud, la justicia, los servicios públicos y otros ámbitos de la vida cotidiana.
Fuente: Federación Mundial de Sordos (WFD)
