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Detalles escalofriantes del caso Báez Sosa: “La zapatilla de Thomsen produjo la ruptura de los vasos sanguíneos

Ene 13, 2023

Haydeé Almirón, Comisario de la División Laboratorio Científico y Pericias Mar del Plata de la Policía Federal Argentina (PFA), dio detalles de cómo se llegó a determinar de quién era la zapatilla que quedó registrada en el rostro de Fernando Báez Sosa, asesinado a golpes en la madrugada del 18 de enero de 2020 en Villa Gesell.

En diálogo con un programa radial, la Comisario reveló que «el caso fue de tal magnitud que había personas que trabajaban dentro del laboratorio que no podían ver las imágenes, porque también se asociaban con algún familiar o algún integrante del laboratorio que tenía la misma edad». De todas formas, aclaró que «tratamos de neutralizar la parte sentimental y tratar con nuestra tarea profesional traer claridad al caso que son las pericias scopometricas que pueden ser fundamentales o clave para resolver este caso».

Almirón precisó que «tenía 14 calzados. No sabía de quienes eran, tenía que buscar qué elementos los identificaba. Con el uso, los calzados tienen individualidades y particularidades que se la da la forma de caminar».

En ese sentido, explicó que «nosotros lo primero que hicimos fue destapar todas las suelas del calzado. Lo hicimos en una hoja de papel y pudimos ver que todos los diseños eran diferentes, fue nuestro primer gran hallazgo, ninguna era igual. Luego se continuó con las vistas fotográficas».

Tras eso, «intervino una licenciada en criminalística. Ella tomó las vistas fotográficas del rastro que quedó en la víctima, en Fernando. Con ese elemento, que fue muy útil, pude hacer la comparación porque esa regla me permitió ver cuánto medía. Pude ver qué características presentaba ese zigzag y la longitud de frecuencia».

El trabajo continuó para poder «ver qué calzado tenía ese diseño. Encontramos un único candidato con esas características, fueron unas zapatillas de sócalo blanco y color negras», agregó. Al detectar de quién era la zapatilla, indicó que «los estudios siguieron con un equipo que tiene la PFA que es un video espectro comparador que lo que me permite es tener una pantalla con una imagen que era de la de autopsia y superponerla con un video. Ese video e imagen en papel era la impresión de la zapatilla y se hizo un juego de encastre para ver de qué zona era el zigzag». Ese trabajo llevó varios días. «Pudimos ver que era un pie de 24.5 centímetros. Nos quedó un solo andidato que pudimos ver perfecta coincidencia con el ciudadano Máximo Thomsen, el rastro era bien nítido», confirmó.

En relación con la lesión que tenía Fernando Báez Sosa en el rostro, precisó que «la fuerza de la patada que le dejó el rastro no lo puedo medir, pero ese rastro coincidía con la zapatilla, es decir, esa zapatilla tuvo intervención en la golpiza». Por lo tanto, explicó que «se trata de una equimosis que se produce, porque tenemos por detrás un tejido óseo con la dureza necesaria que hace de sostén de la piel, eso se produce por el estiramiento de la piel, cuando uno golpea con un objeto contundente una parte del cuerpo, el objeto contundente produce el bajo relieve en la piel, y los contornos de este diseño se elevan».

«En esa elevación del contorno se produce la ruptura de los vasos sanguíneos, y por eso se observa el delineado del objeto contundente, eso pasó con el zigzag del diseño de moldura de calzado, la piel se estiró en la zona en donde la suela no toma contacto con el piso y esos vasos sanguíneos se rompieron, por eso la coloración rojiza del rastro, y por eso se trata de un rastro que no se iba a perder, no era una huella pisada con sangre, eso era la rotura por debajo de la piel de los vasos sanguíneos», concluyó.

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