Después de quince años de encierro en cárceles de máxima seguridad, Luis Raúl Menocchio habló por primera vez con un medio de comunicación. Diego Fernández Romeral, de Anfibia, realizó una extensa entrevista al hombre condenado a dos cadenas perpetuas y conocido en distintos medios como “el asesino de las mil caras”.
Dos cadenas perpetuas y una vida en prisión
Menocchio cumple dos cadenas perpetuas. Una corresponde al asesinato de Claudio “Tano” Nozzi, ejecutivo de las cadenas HBO y Fox en Latinoamérica y uno de sus amigos más cercanos. La segunda condena fue dictada por el doble homicidio de Nélida Bartolomé y Manuel Roseo, propietario de La Fidelidad.
Desde enero de 2014 permanece alojado en la cárcel de Rawson, una prisión de máxima seguridad ubicada en Chubut. Allí comparte un pabellón sin patio con otros internos y pasa sus días cocinando, jugando al póker, resolviendo crucigramas y mirando series.
Debajo del catre de su celda conserva un cuaderno con fotografías de distintas etapas de su vida. Entre ellas aparece junto a Roseo, en una imagen tomada pocos días antes del asesinato del empresario chaqueño.
—¿Cómo es que me convertí yo, que nunca tuve problemas con nadie, en un asesino serial? —preguntó Menocchio durante una llamada telefónica.
El “Niño Raúl” de Misiones
Luis Raúl Menocchio nació el 30 de diciembre de 1959 en Posadas. Su infancia transcurrió dentro de una familia de gran poder económico vinculada a la producción yerbatera.
Su padre, Raúl Menocchio, había sido Diputado provincial, presidente del Banco de Misiones y responsable del Establecimiento Menocchio, una de las principales empresas yerbateras de la provincia.
Durante su adolescencia, Luis Raúl aparecía en las páginas sociales de El Territorio y también en las crónicas vinculadas al automovilismo. Sus amigos lo llamaban “Gusano”, mientras que dentro de su familia conservó el apodo de “Niño Raúl”.
Según su propio relato, creció rodeado de comodidades, vehículos, fiestas y personal doméstico. Su padre incluso había desarrollado un establecimiento productivo alrededor del cual se formó Puerto Menocchio, una comunidad vinculada a la actividad yerbatera.
El derrumbe del imperio Menocchio
A comienzos de la década de 1980, el Establecimiento Menocchio atravesó una profunda crisis. En febrero de 1982 se produjo una operación que derivó en la quiebra de la empresa y dejó a numerosos trabajadores sin empleo.
El establecimiento había desarrollado una importante producción de yerba mate y comercializaba parte de ella mediante la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM).
Según testimonios recogidos para la investigación periodística, la empresa acumuló deudas y la producción que debía encontrarse almacenada en sus galpones ya no estaba allí.
La quiebra fue decretada en 1982 y, en diciembre de 1985, los terrenos y propiedades fueron rematados. Las más de 500 hectáreas de Puerto Menocchio quedaron en manos del empresario yerbatero y maderero Juan Eugenio Rothaermel.
De Misiones a Paraguay
Después de la salida de su familia de Misiones, Menocchio se instaló en Paraguay. Allí construyó una importante red de negocios y relaciones sociales.
En Asunción se convirtió en una figura habitual de la noche y organizó fiestas en una lujosa residencia del barrio Mburucuyá. También desarrolló empresas vinculadas a la televisión por cable y a la seguridad privada.
En 1998 fundó Sistema de Área Protegida (SAP), una compañía que llegó a contar con cientos de empleados, vehículos, helicópteros y camiones blindados.
Sin embargo, durante los años siguientes comenzaron los problemas judiciales. SAP fue denunciada por un contrato con el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Paraguay que, según la investigación, no habría sido cumplido.
En 2001, además, Menocchio quedó involucrado en una causa por comercialización clandestina de señales de televisión.
En 2004 fue condenado a dos años de prisión por violación de derechos de autor, pero cuando la Policía fue a detenerlo ya había desaparecido.
Los asesinatos de Eduardo Maciel y Graciela Méndez
El 27 de agosto de 2004 fueron encontrados los cuerpos del empresario argentino Eduardo Maciel y de su empleada Graciela Méndez dentro de dos tambores con cemento que habían sido arrojados a un arroyo cercano a Fernando de la Mora.
Ambos habían sido vistos por última vez diez días antes cuando subieron a una camioneta vinculada a Menocchio.
La investigación judicial manejó distintas hipótesis sobre el doble homicidio. Menocchio negó haber cometido los asesinatos y sostuvo en la entrevista que apenas conocía a Maciel.
El caso también incluyó el testimonio de Karina Selene Riveros, quien había sido pareja de Menocchio y brindó una declaración en la que lo señaló directamente por los homicidios. Él negó esa versión y aseguró que Riveros había sido inducida a declarar en su contra.
El regreso a Argentina y el caso Nozzi
Tras abandonar Paraguay, Menocchio regresó a Argentina con dinero y se instaló temporalmente en la casa de su amigo Claudio “Tano” Nozzi, en Buenos Aires.
Nozzi era un ejecutivo de las cadenas HBO y Fox en Latinoamérica. Según Menocchio, ambos comenzaron a analizar distintos proyectos comerciales.
Durante ese período, Menocchio también modificó su apariencia física. Se realizó tratamientos estéticos, cambió el color de su cabello y comenzó a utilizar una identidad falsa.
Según su propio relato, Nozzi le habría conseguido documentación a nombre de Hugo Jara.
Años después, Nozzi sería asesinado, hecho por el cual Menocchio recibió una de sus dos condenas a prisión perpetua.
La investigación por el asesinato de Manuel Roseo
La segunda condena de Menocchio está vinculada al asesinato del empresario chaqueño Manuel Roseo y Nélida Bartolomé.
Roseo era propietario de La Fidelidad, un extenso territorio ubicado en el norte de Chaco. Antes del crimen, distintas personas habían intentado presentar documentos y operaciones de compraventa para quedarse con esas tierras.
Una de esas maniobras involucró a Claudio Alfredo Gómez, quien presentó un boleto de compraventa por el que aseguraba haber adquirido parte de La Fidelidad.
La operación fue denunciada y posteriormente aparecieron otros documentos presuntamente falsos en distintas provincias.
La compra de La Fidelidad
Según el relato de Menocchio, en diciembre de 2010 negoció directamente con Roseo la compra de La Fidelidad por 40 millones de dólares.
El 27 de diciembre firmaron documentación vinculada a la operación en una escribanía de Posadas. Menocchio sostiene que entregó 34 millones de dólares inicialmente y que completó el pago restante una semana después.
El 7 de enero de 2011 fue a la vivienda de Roseo, donde le entregó el dinero restante y se fotografió junto al empresario.
Pocos días después, Roseo y Nélida Bartolomé fueron asesinados.
La investigación determinó que Roseo había sido torturado y que existían indicios de una maniobra destinada a obtener documentación relacionada con sus propiedades.
La captura de Menocchio
La fiscal Juana Rosalía Nis encabezó la investigación que permitió avanzar sobre los responsables del crimen.
Uno de los elementos centrales fue el testimonio de Sergio Berg, secretario de Roseo, quien sobrevivió al ataque y afirmó haber reconocido la voz de Menocchio.
Posteriormente, un abogado que había representado a Menocchio, Ernesto “Tito” González, entregó a la Policía información relacionada con el teléfono que utilizaba el acusado.
Los investigadores siguieron sus movimientos y finalmente lo detuvieron en un hotel de Corrientes, diez días después del asesinato de Roseo.
También fueron detenidos Salvador Borda y Claudio Gómez, señalados dentro de la investigación por su participación en el crimen.
Puerto Menocchio, entre el pasado yerbatero y las ruinas
La investigación periodística también reconstruye la historia del antiguo Establecimiento Menocchio, ubicado en General Urquiza, en el norte de Misiones.
El predio llegó a superar las 500 hectáreas y contaba con enormes galpones utilizados para el procesamiento de yerba mate. Durante su época de mayor actividad funcionaban allí viviendas, escuela, atención médica, policía, comercios y espacios de recreación para los trabajadores.
Con el paso de las décadas, las instalaciones quedaron abandonadas y fueron cubiertas por la vegetación.
Francisco Javier Ortiz, conocido como “El Papi”, trabajó durante años para la familia Menocchio y acompañó al periodista hasta las ruinas del antiguo establecimiento.
El asesinato de Juan Rothaermel
En noviembre de 2002, Juan Eugenio Rothaermel fue asesinado de tres disparos en Eldorado.
Rothaermel había adquirido las tierras de Puerto Menocchio en el remate de 1985. Según los testimonios recogidos en la investigación, Luis Raúl Menocchio había intentado recuperar esas propiedades durante su regreso a Misiones.
La viuda de Rothaermel señaló en su momento a Menocchio, aunque no se reunieron pruebas suficientes para imputarlo por ese crimen.
El asesinato permanece impune.
La investigación sobre Roseo y el entramado de documentos
La investigación sobre La Fidelidad reveló la existencia de distintos boletos de compraventa y escrituras cuestionadas en varias provincias.
Los documentos aparecieron en Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones y tenían diferentes compradores consignados.
Uno de los últimos documentos, firmado en Posadas en diciembre de 2010, vinculaba directamente a Menocchio con la propiedad.
La investigación terminó conectando esas operaciones con el asesinato de Roseo y con una estructura integrada por distintas personas.
Quince años después, Menocchio rompe el silencio
Tras más de una década de encierro en cárceles de máxima seguridad, Menocchio decidió hablar públicamente por primera vez con un medio de comunicación.
Durante la entrevista, negó distintos hechos por los que fue señalado, cuestionó las investigaciones judiciales y presentó su propia versión sobre los asesinatos y las operaciones comerciales que marcaron su trayectoria.
Desde su celda de Rawson, conserva las fotografías de su vida anterior y recuerda una época marcada por el poder económico, los negocios, las relaciones políticas y los conflictos judiciales.
—A mí me metieron en este cofre para que me quede callado. Nadie sabe la verdad. Los periodistas dicen todas pavadas. Sos el primero con el que voy a hablar. Te voy a contar lo que pasó —afirmó Menocchio durante la entrevista.
Fuente: El Territorio
