En una sociedad que a menudo levanta barreras invisibles, la historia de Nicolás M. L. (31) se ha convertido en un grito desesperado por justicia y salud. Nicolás nació con hipoacusia severa bilateral y, gracias a un implante coclear, logró durante años comunicarse y desarrollarse con autonomía. Sin embargo, desde que su procesador dejó de funcionar, su mundo volvió a quedar sumido en el silencio absoluto.
La familia inició el reclamo ante el IPS en Posadas el 16 de marzo de 2025. Tras un año de gestiones, promesas vacías y expedientes frenados, la situación llegó a la justicia. A pesar de que una jueza dictaminó en diciembre un plazo de 40 días para la entrega del procesador, el tiempo legal se cumplió y la obra social sigue sin brindar una solución.
Bajo el patrocinio de la abogada Milagros Gatti, la familia busca visibilizar que no se trata de un simple trámite administrativo: se trata de la vida de un joven que hoy se siente frustrado, limitado y temeroso de salir a la calle por no poder escuchar.
»Escuchar no es un lujo, no es un favor. Es un derecho», sostienen desde su entorno, denunciando que cada día de demora es un retroceso en la salud emocional y la dignidad de Nicolás. Hoy, la exposición pública es la última herramienta para que el IPS cumpla con lo que la ley y la justicia ya ordenaron.
