Los principales ríos que rodean la provincia de Misiones atraviesan un período de aguas bajas debido a la escasa frecuencia de lluvias registrada en los últimos meses. Aunque el escenario no alcanza la gravedad de la sequía que afectó a la región entre 2021 y 2022, especialistas señalan que las precipitaciones siguen siendo insuficientes para recuperar el comportamiento normal de las cuencas.
El análisis fue realizado por el ingeniero Juan Borús, responsable del área de pronóstico hidrológico del Instituto Nacional del Agua. El especialista explicó que el panorama climático se mantiene estable desde hace varios meses y sin señales claras de un cambio de tendencia.
Según indicó, la situación impacta en ríos clave para la provincia como el Río Paraná, el Río Uruguay y el Río Iguazú. En todos los casos se registran caudales por debajo de los valores habituales.
Lluvias irregulares en la región
De acuerdo con el especialista, las precipitaciones en la región se vienen comportando de manera irregular durante los últimos meses. En algunos sectores de la Cuenca del Plata se alcanzaron valores cercanos a los promedios históricos, pero en la mayoría de las áreas las lluvias quedaron por debajo de lo normal.
Borús explicó además que la distribución de las precipitaciones parece depender cada vez más de dinámicas regionales y menos de fenómenos climáticos globales como El Niño o La Niña.
Aguas bajas en los ríos de Misiones
Uno de los casos más visibles es el del Río Uruguay, que durante gran parte del año pasado mantuvo un comportamiento relativamente estable gracias a una buena frecuencia de lluvias. Sin embargo, en los últimos meses se registró una disminución clara de las precipitaciones, lo que provocó un descenso en el nivel del río.
Una situación similar ocurre en el Río Iguazú, donde también se observa una bajante producto de lluvias inferiores a los valores normales.
En el caso del Río Paraná, las precipitaciones con cierta continuidad se registran principalmente en el norte de la cuenca, donde se encuentran varios embalses hidroeléctricos. Aun así, los volúmenes acumulados siguen siendo limitados y no alcanzan para generar una recuperación significativa del sistema.
Una situación mejor que en la última gran sequía
Pese a la actual bajante, los especialistas aclaran que el escenario es menos crítico que el registrado durante la sequía que afectó a gran parte de Sudamérica hace pocos años.
Si se compara el panorama actual con el de marzo de 2022, los niveles de los ríos muestran una leve mejora. Sin embargo, el equilibrio hidrológico todavía no se recuperó por completo.
La clave está en la frecuencia de las lluvias
Desde el punto de vista hidrológico, los expertos explican que la recuperación de los ríos depende principalmente de la frecuencia de las lluvias y no solamente del volumen acumulado.
Las precipitaciones regulares permiten generar excedentes de agua que alimentan a los ríos y mantienen estables los caudales. Por el momento, esa frecuencia de eventos todavía no se está registrando en la región.
En este contexto, organismos técnicos como el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria continúan monitoreando la evolución del clima y de los sistemas hídricos para evaluar cómo podría evolucionar la situación en los próximos meses.
