Cada 1° de septiembre se celebra el Día Internacional de la Dactiloscopía, en homenaje al aporte de Juan Vucetich, el policía argentino de origen croata que creó el primer sistema moderno de identificación por huellas digitales, marcando un antes y un después en la ciencia forense.
La fecha recuerda el año 1891, cuando Vucetich, al frente de la oficina de estadística de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, fundó el primer laboratorio de identificación dactiloscópica del mundo. Allí elaboró las primeras fichas con huellas de 23 procesados, inaugurando un método que rápidamente mostró su eficacia frente a otros sistemas de identificación.
El avance fue tan significativo que en 1892 la dactiloscopía resolvió su primer caso criminal en la ciudad de Necochea: el asesinato de dos niños, en el cual las huellas ensangrentadas dejaron en evidencia a la autora, Francisca Rojas. Este episodio se convirtió en el primer caso judicial resuelto en base a huellas digitales en el mundo.
La dactiloscopía, rama de la lofoscopía, se dedica al estudio de los relieves papilares de los dedos, también conocidos como dactilogramas. Estos patrones son únicos e irrepetibles en cada persona, lo que convierte a las huellas digitales en un medio de identificación infalible, incluso entre gemelos idénticos.
Gracias al trabajo de Vucetich, la Argentina fue pionera en la aplicación de este método, que hoy es utilizado a nivel global en procedimientos de seguridad, investigaciones criminales y sistemas de identificación civil.
