Hace algunas semanas, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Puerto Iguazú protagonizó un rescate de alto riesgo en la zona del Salto Mbocai, una intervención que, como tantas otras, formó parte del trabajo cotidiano que realizan al servicio de la comunidad. Sin embargo, días después, ese operativo volvió a tomar fuerza, no por el procedimiento en sí, sino por un mensaje que llegó al cuartel y conmovió a todos.
La protagonista es Victoria Centurión, una de las personas asistidas durante aquel rescate, quien decidió hacer llegar un testimonio que hoy se comparte con la comunidad por su profundo valor humano. En su mensaje, relató la gravedad de las lesiones sufridas: fractura de escápula, tres costillas fracturadas y un neumotórax provocado por la perforación de un pulmón, una situación crítica que puso su vida en serio riesgo.
Pero más allá del operativo técnico y del profesionalismo del cuerpo activo, su mensaje pone el foco en algo que muchas veces no se ve: el acompañamiento humano en los momentos más difíciles.
Victoria destacó especialmente el rol de una bombera que la acompañó durante todo el trayecto del rescate. No solo la asistió desde lo operativo, sino que la contuvo emocionalmente, le habló, la sostuvo, la ayudó a respirar y a mantenerse consciente cuando el miedo y el dolor parecían ganar la batalla. Un gesto que, en ese contexto, fue tan vital como cualquier maniobra de rescate.
“Gracias, les debo la vida. Mis hijos les deben tener a su mamá”, expresó en su mensaje, una frase que resume el impacto real que tiene el trabajo de los bomberos voluntarios en cada intervención.
Este testimonio no solo refleja el profesionalismo del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Iguazú, sino que también visibiliza el rol fundamental de la mujer dentro de la labor bomberil: mujeres que enfrentan rescates complejos, situaciones extremas y escenarios de riesgo, pero que además aportan empatía, fortaleza emocional, humanidad y contención en momentos límite.
Un reconocimiento que va más allá de un uniforme, y que honra ese trabajo silencioso, constante y muchas veces invisible, donde no solo se salvan cuerpos, sino también almas.
Bomberos Voluntarios de Puerto Iguazú.
